HASAMé
Superficies hápticas mejoradas con metamateriales
Nuestra vida cotidiana ha visto la aparición de la pantalla táctil como dispositivo de entrada rentable. Los mandos físicos, los botones o los teclados han sido sustituidos por mecanismos de entrada que se muestran en pantallas táctiles.
Pantalla táctil.
Nuestra vida cotidiana ha sido testigo de la aparición de la pantalla táctil como dispositivo de entrada rentable. Los mandos, botones o teclados físicos han sido sustituidos por mecanismos de entrada visualizados en pantallas táctiles. Sin embargo, estos mecanismos no proporcionan las sensaciones táctiles de los controles físicos, lo que puede aumentar la demanda de atención visual y, en consecuencia, acarrear una serie de desventajas. Por ejemplo, pueden complicar la vida a las personas con problemas de visión o de edad avanzada y plantear graves problemas de seguridad en aplicaciones de automoción.
Seguridad.
Estas desventajas están frenando la penetración de las pantallas táctiles en los productos. Pero introducir más retroalimentación háptica en la interacción es una forma prometedora de resolver estos problemas. Además, en los últimos años han aparecido tecnologías que adoptan otros materiales -como la madera, el cuero o los textiles- para convertirlos en superficies hápticas, es decir, superficies que pueden cambiar la forma en que son percibidas por los usuarios. Esto ha llevado a la industria automovilística a proponer superficies inteligentes en sus coches de concepto, en las que el renderizado puede parametrizarse mediante software y modificarse con el tiempo para introducir funciones digitales directamente en las superficies decorativas. Sin embargo, la visión existía, pero no la tecnología habilitadora.
Este contexto social e industrial legitima un enorme interés por superar las soluciones de retroalimentación háptica existentes, con el fin de actuar como catalizador y, por lo tanto, permitir productos más inclusivos (para las personas con discapacidad visual y de edad avanzada), más inteligentes y más seguros (para la industria del automóvil, por ejemplo) y más interactivos. El proyecto HASAMé abordará la retroalimentación háptica en diferentes superficies: pantallas OLED, ya que se espera que esta tecnología represente más del 80% de la cuota de mercado de pantallas de teléfonos inteligentes para 2026, y otras superficies no transparentes con geometrías 3D complejas, y que pueden utilizarse en aplicaciones de automoción.
Superficies no transparentes con geometrías 3D complejas.
Para ello, se han identificado tres retos:
- Reto 1: HASAMé diseñará nuevas técnicas de interacción basadas en el uso de feedback táctil que mezclen simulaciones de texturas con pulsaciones de botones.
- Reto 2: HASAMé diseñará nuevas técnicas de interacción basadas en el uso de feedback táctil que mezclen simulaciones de texturas con pulsaciones de botones.
- Reto 2: HASAMé diseñará capas traseras en superficies que puedan modificar su comportamiento ultrasónico para satisfacer las necesidades de la aplicación.
- Reto 3: HASAMé diseñará nuevas técnicas de interacción basadas en el uso de la retroalimentación táctil que mezcla simulaciones de textura con clics de botones.
- Reto 3: HASAMé desarrollará un metamaterial programable localmente resonante para garantizar la versatilidad del dispositivo háptico, la robustez de la estimulación y la detección de variables clave.